Va muriendo la tarde por retazos
colores de peonía
y cantos de lebreles.
La luna es hoy la kipá
de algún varón judío,
de los que rezan de pie
cubierto de filacterias
y un hermoso taled
con la orilla en azul oscuro o negro.
Atardece anocheciendo
porque el azul se honduriza
se profundiza,
de celeste pasa a azul marino.
Se ha propagado
la gran mentira
de la libertad,
libertad de expresión
libertad de extensión
libertad de excepción
libertad para morirse de hambre
o agotarse una con el lomo partido
de tanto trabajar
como peón asalariado,
medianero aparcero atribulado.
El olor de la estufa
recuerda tiempos pasados
no sé si mejores
porque hay cosas del pasado
que no eran buenas
y no es que estemos mejor
es sólo que ahora somos diferentes.
Yo también estoy diferente
ahora el ombligo me hala hacia adentro,
tal vez porque muero un poco cada vez
cada día, cada minuto.
Una sombra se perfila
caminando a mi izquierda,
tal vez renqueando una pierna
de los batazos asestados por la vida,
por las penalidades en la frente
o quizás por las desgarraduras
en mi cornucopia mental.
Está rota mi máscara de jade
y aunque deseo mudarme aparte
permanezco aquí,
en la misma habitación de siempre,
siempre hambrienta
siempre cansada
siempre sudando por el calor
siempre exudando memorias
siempre soñando avanzares.
21/09/2026
OLLIN
-
Autor:
Ollin (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 8 de octubre de 2026 a las 12:07
- Comentario del autor sobre el poema: Vi el atardecer desde la puerta del consultorio odontológico donde trabajo y me puse nostálgica al hacer un balance de mi vida, los dos trabajos para ganarme la vida, mi escritura, mi Tai Chi y mis sueños...esto fue lo que salió.
- Categoría: Naturaleza
- Lecturas: 1

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