¡Bienvenido al culto de los incultos!
Todos puedes pasar,
excepto tú, que no tienes plata,
no nos puedes importar.
Bienvenido a la presidencia,
Don Anton aquí se sienta,
¿otra cosa es con guitarra?
¡Ya me sabía esa!
¿Qué dónde está mi corbata?
Ahh esa da igual.
A menos que no la use el merluzo
¡Ahí es tremenda barbaridad!
En mi culto nos gusta austerizar,
le quitamos vida a los pobres,
tú sabes, hay que priorizar.
Viajes y militares y palabrería,
¡Eso sí es de utilidad!
¿Que lloran afuera de la Moneda, dices?
Pff, otra vez hay que salir a limpiar.
En el culto de los incultos,
no sabemos escuchar.
El más grande inculto,
¡mi General!
Años gloriosos de Chile,
¡Dios, patria y libertad!
¿Por qué lloran por el pasado?
Ya se les debería haber olvidado.
¿Por qué lo glorifico y recuerdo igualmente?
Porque ojalá se hubiesen llevado
a estos dementes.
Hoy, soy orgullosamente
líder de mi culto.
Llevo mi banderita en el traje,
para que no me digan que trabaje.
¡Me llaman el más culto de los incultos!
¡Apruébenme a mí!
Inculto hombre rubio y poderoso
¡Bésame aquí!
Bienvenido al culto de los incultos.
Est. 1973
Me quedan cuatro años,
así que nomás aguanta
todo tu inculto estrés.
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Autor:
Cali (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 7 de octubre de 2026 a las 19:24
- Comentario del autor sobre el poema: Qué gusto, señor presidente.
- Categoría: Sociopolítico
- Lecturas: 1

Online)
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