LUCIÉRNAGAS DE LA CONCIENCIA

José Antonio Artés

Llegamos despacio,
sin pedir permiso,
una mañana cualquiera
frente al espejo.

 

Primero fui una,
casi invisible,
un hilo de plata
perdido entre el cabello.

 

Después llegaron otras.

 

No venimos solo con los años.
Algunas nacimos del miedo,
de aquellas noches
en que dormir parecía imposible.

 

Otras aparecimos
después de una despedida,
cuando una mano soltó otra mano
y el silencio ocupó su lugar.

 

También las hay felices.

 

Recordamos
una risa alrededor de una mesa,
el nacimiento de un hijo,
un beso inesperado,
una tarde que entonces parecía común
y hoy vale una vida.

 

Sabemos
cuántas veces has caído
y cuántas te levantaste
sin contárselo a nadie.

 

Conocemos tus renuncias,
las palabras que callaste,
los caminos que elegiste
y esos otros
que todavía visitas en sueños.

 

No somos señales de derrota.

Míranos bien.

 

Somos pequeñas cicatrices de luz,
luciérnagas de la conciencia,
recuerdos que el tiempo
dejó sobre tu cabeza.

 

Cada una guarda algo:

un rostro,
una ausencia,
una alegría,
una herida.

 

Y cuando te detienes
ante el espejo
y preguntas quién es ese hombre
que te devuelve la mirada,

 

queremos decirte:

no tengas miedo.

 

No estamos aquí
para anunciarte que envejeces.

Estamos aquí
para recordarte
todo lo que has vivido.

 

Porque cada hilo de plata
es una página.

Y nosotras, juntas,
somos el libro
que el tiempo ha escrito sobre ti.

 

José Antonio Artés Sánchez

 

 

  • Autor: José Antonio Artés (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 7 de octubre de 2026 a las 13:08
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 1


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