Voy camino de la tarde

Ricardo Castillo.

Voy camino de la tarde

1

Cuando mis sueños se caen al suelo
y mis párpados pesan
bajo la luz dorada que declina
antes del letargo,

los ojos se me abren
como pétalos sedientos de luz:
¿El sol nunca será
ceniza ni humo?

Cuando todo brote
como semilla en la tierra
y el viento traiga alguna respuesta
o los sueños se hundan en la mar;

cuando la lluvia perfume la tierra
y un niño asome a la puerta sin permiso,

poco después
de que las aves hayan construido sus nidos,

creeremos que el mundo no puede
romperse
como una rama.

Cuando se enciendan los cuerpos
como si no existiera el frío
ni su filo
ni su hoja.

Cuando parpadeen las lumbreras
del firmamento
y prometan dejarnos
sin centellas,
sin luna
ni estrellas
en el más hondo cielo.

Y vos no estás junto a mí...
¿qué importa el amanecer?

2

La luz se inclina
sobre los malecones
quí y allá:

el de Tarapacá,
a orillas del Itaya;

el de Managua,
a orillas del Xolotlán.

Las hojas caen
y las historias regresan al subsuelo,
hacia la raíz,
como una memoria forastera.

El árbol ya ha dado sus frutos
y cobijado a los pájaros de ayer,
pero su raíz agoniza
y tiene sed de savia.

¿Cuándo podré subir desde su raíz
hasta las ramas
y ser fruto,
para por fin caer
como fruta madura hacia la boca,
o como una hoja encendida?

El salmón debe remontar el río
hasta el lugar donde nació
para desovar y morir.

¿Hemos aprendido a caer
y a remontar
para poder regresar?

Y vos no estás junto a mí...
¿qué importa si es profunda la noche?

Ricardo Castillo
De: Textos redescubiertos

  • Autor: Axioma (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 6 de octubre de 2026 a las 17:59
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 2


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