Mientras la vida nos nombra
No preguntes cuánto dura la tarde,
ni quién recoge las últimas hojas
cuando el viento se lleva nuestros nombres.
La vida no tiene reloj:
tiene un latido escondido
que un día se detiene sin avisarnos.
Por eso ven.
Siéntate conmigo bajo este cielo
que todavía no sabe que moriremos.
Deja que la luz nos encuentre juntos,
que el aire atraviese nuestras manos
como si quisiera enseñarnos
que nada nos pertenece.
Mira cómo pasa el mundo.
Ayer éramos otros,
teníamos los bolsillos llenos de futuros
y creíamos que la distancia
era una cosa que siempre podía vencerse.
Ahora sabemos que también envejecen
las promesas que dejamos para mañana.
Y mañana,
ese animal invisible que perseguimos,
puede cerrar la puerta
antes de que lleguemos.
Entonces ama ahora.
Ama la boca que te busca,
la mano que todavía puede tocarte,
el café que humea en la mañana,
la lluvia golpeando los cristales,
la pequeña felicidad de escuchar
una voz querida pronunciar tu nombre.
No esperes que la eternidad
venga a salvarte de la muerte.
La eternidad quizá sea esto:
un instante tan lleno de vida
que por un momento
olvidamos que estamos muriendo.
Porque todos llevamos dentro
una habitación que algún día quedará vacía.
Otros abrirán sus ventanas,
otros caminarán por nuestras calles,
otros beberán bajo los árboles
donde alguna vez estuvimos.
Y la tierra, indiferente y maternal,
recibirá nuestros huesos
sin preguntarnos quiénes fuimos.
Pero antes de eso,
antes del silencio definitivo,
quiero vivir.
Quiero equivocarme contigo,
reír hasta que duela el pecho,
besar sin medir el tiempo,
decir las palabras que tantas veces callamos
y mirar de frente la noche
sin pedirle explicaciones.
Que nadie me hable de después.
Después no sabemos qué existe.
Ahora está tu rostro.
Ahora está mi corazón.
Ahora la noche extiende sus brazos
y todavía tenemos sangre suficiente
para llamarnos por nuestros nombres.
Mañana será otra cosa.
Tal vez seremos polvo,
tal vez recuerdo,
tal vez apenas una sombra
en la memoria de alguien.
Pero esta noche,
mientras la luna permanece sobre nosotros,
mientras todavía respiramos,
mientras el mundo no ha terminado de olvidarnos,
ven.
Acércate.
Que la vida nos encuentre abrazados
cuando venga a cobrarnos
todo lo que nos prestó.
—Luis Barreda/LAB
Tujunga, California , EUA
Diciembre, 2018.
Género: poesía lírica
Forma: verso libre.
-
Autor:
Luis Barreda Morán (
Online) - Publicado: 6 de octubre de 2026 a las 04:41
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.