Todo,
todo lo que fui, o creí tener,
siempre fue más tuyo que mío.
Lo más bello que alcanzaban mis ojos
era tuyo,
completamente tuyo.
Eras tú.
Te lo dije siempre con la voz en alto,
revelándote lo que al mundo le callo:
que en más de una vereda
llegaste a ser mi única soledad.
Cada vez
—como hoy, que la noche y el mazapán me desvelan—
No pensaba en nada:
pensaba en ti, te respiraba, te sentía.
Andabas por aquí,
rondante, trémula, escurridiza,
brotando de las sombras
para ocultarte de nuevo en mis grietas más lánguidas.
Hoy mi noche es un espacio hueco,
vacío porque ya no te siento.
Sin embargo, intento ensayar tu nombre,
acomodar cada letra en su sitio
seguida de un «te amo».
Lo grito con fuerza hacia la nada,
pero el silencio impera.
Miro tu retrato,
observo la sonrisa que te robé aquella tarde;
la misma que, al verla por última vez,
me llenó los ojos de lluvia
y me dio por pensarlo,
aunque jamás me atreví a decirlo.
Pero habrá de amanecer.
Habremos de recuperarnos y volverá la vida;
estoy seguro de que volverá tu sonrisa.
Más no por ello volverá el amor.
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Autor:
Byron Moreno (
Online) - Publicado: 6 de octubre de 2026 a las 03:41
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

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