SISO CAN | Sofocación por verano - Prosa poética.

Diego M Ferreira

Digamos que fue el calor. El hueco inmóvil de la siesta empapó la vértebra, saturó de líquido las grietas y las comisuras que se habían olvidado su nombre. Sí. Sí. Brotan urgencias mientras va callando la casa y todo lo que yace, fermenta. Hedores de fruta abierta, cloro, olor del pulmón filtrando aire espeso ya rancio en su base. Sí. Olor de la prisa cuando de niño la pierna por el patio corría. Sí. Y más allá los tendidos eléctricos, con pájaros, las rutas abriéndose… Todo el ras del cemento en vaho. Más angustia detonada en los ruidos secos de la persiana. Oh oh oh. La memoria se ve forzada, el espacio cede amontonándose en bloques densos, el zumbido disuelve el calcio de las rodillas, los meniscos tiernos. Esa es la marca de la fiebre inminente un día. Cicatriz, la imagen retiene el gesto en gerundio eterno frente al espejo. Ahora en la sien, ahora en el tobillo que se hincha por el calor. Traidor. El jardín de las delicias revuelto en la baldosa donde ocurre al unísono, todo. Idéntico. El calor, los suelos de hace un siglo exhalando vapor de bestia, un poco de saliva en la almohada cayendo hacia el suelo. No hay desenlace, todo está en el mismo sitio.

  • Autor: Diego M. Ferreira (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 5 de octubre de 2026 a las 17:08
  • Categoría: Cuento
  • Lecturas: 1


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