A pesar de que mi amor por ti es gigante,
de que crucé el océano persiguiendo tu luz,
no voy a ser el esclavo mendicante
ni a cargar las cadenas de tu propia cruz.
de que crucé el océano persiguiendo tu luz,
no voy a ser el esclavo mendicante
ni a cargar las cadenas de tu propia cruz.
Mi amor es grande, pero no es ciego,
no acepta el desprecio de tu vanidad;
no voy a quemarme en el altar de tu ego,
ni a cambiar por tu orgullo mi tranquilidad.
no acepta el desprecio de tu vanidad;
no voy a quemarme en el altar de tu ego,
ni a cambiar por tu orgullo mi tranquilidad.
Te quise con el alma, la vida y el centro,
pero mi dignidad vale más que tu andar;
hoy cierro la puerta de todo lo de adentro
y te dejo libre con tu falso brillar.
pero mi dignidad vale más que tu andar;
hoy cierro la puerta de todo lo de adentro
y te dejo libre con tu falso brillar.
Me quedo con los recuerdos vividos,
con la lección de lo que me hizo madurar;
ya no quedan lazos ni lazos perdidos,
solo mi camino para volver a empezar.
con la lección de lo que me hizo madurar;
ya no quedan lazos ni lazos perdidos,
solo mi camino para volver a empezar.
Te di mi luz sin pedir nada a cambio,
pero tu orgullo prefirió su ego;
hoy me retiro en un silencio sabio,
apagando las cenizas de este fuego
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Autor:
Bolivar Loncaric Pedro (
Offline) - Publicado: 5 de octubre de 2026 a las 01:31
- Comentario del autor sobre el poema: El amor de una persona puede ser puro. buena, generosa pero a veces choca contra la vanidad de otra.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 2

Offline)
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