Cae el siglo en su desgana,
ruina humana, lento olvido,
lo que ayer tuvo sentido
se marchita en el mañana.
La soberbia, siempre vana,
va perdiendo su potencia
frente a la gris decadencia
que devora las naciones,
apagando las razones
de la humana inteligencia.
El polvo cubre la historia,
el laurel se vuelve olvido,
ningún corazón herido
busca el eco de la gloria.
Se apaga la vieja euforia
viendo el muro desgastado,
un pilar abandonado
que en la sombra ya perece,
mientras la noche oscurece
este mundo del pasado.
¿Dónde quedó la grandeza
de las torres del ayer?
Hoy solo se puede ver
el triunfo de la tristeza.
Lo que es natural tropieza
con las obras del presente.
y una grieta prominente
va marcando su destierro,
bajo las leyes de hierro
que doblegan al presente.
Muda el tiempo su tesoro,
lo que ayer fue luz hoy es sombra,
ya la gloria no se nombra
ni brilla como antiguo oro.
En silencio sufro y lloro
viendo el mármol agrietado,
un imperio desgastado
que sus glorias va perdiendo,
mientras sigue descendiendo
hacia el pozo del pasado.
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