Libros a la hoguera

Luis Rayo

Dentro del fuego eterno, agonizante,
vibró una voz: “¡Ay, de mis tristes hojas!”.
Mis letras inocentes, por su padre,
fueron quemadas en la misma hoguera.

 

Fue ayer cuando sus alas despegaban
airosas en aquel despertar griego,
bajo el azul de la celeste bóveda.
Hoy, hongos y moho se han aliado
con la implacable voz de la sinrazón.

 

Las manos tiemblan por caer en pecado.
Prohibido está abrir un nuevo despertar;
que sigan las horas acongojadas
en el abismo de las densas sombras.

 

La niebla opaca la lección del verbo,
sus tiernas bocas fueron acalladas:
era mejor arrojarlas al fuego.

No bastó con hacerlas ya inofensivas
en el espacio mudo de las aulas;
las biblias del saber fueron quemadas
en la conciencia misma de los alumnos.

 

Y a bien llegaron en el tiempo nuestro
las redes sociales como pretexto.
Dejad que reine una inteligencia
superior a la nuestra en este suelo.

 

Alentad a que el fuego de San Marcos
siga ardiendo con fuerza en la memoria...
así lo dictan, desde sus altares,
los viejos fantasmas del poder político.

 

 

 

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  • Autor: Luis Rayo (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 4 de octubre de 2026 a las 11:17
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


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