Señor elegante, tan falso y sereno
con suaves palabras me hiciste adorarte,
pensé que podría mi amor entregarte
al verte tan tierno, tan dulce y tan pleno
Y yo que pensaba que tu eras tan bueno,
que nadie en el mundo podía igualarte,
por eso pudiste de mi alma adueñarte
y bien amoroso me diste veneno..
Dejaste te diera mi vida completa,
ahora te marchas cerrando la puerta
y dejas tu rostro sin falsa careta.
Te amaba sincera, soñaba despierta,
y bien engañada caía en tu treta
de hipócrita amante con alma desierta.
Autor: Martha Irene Sánchez
Managua, Nicaragua.
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Autor:
Aqua Marina (
Offline) - Publicado: 3 de octubre de 2026 a las 17:53
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, Antonio Pais, El desalmado, Antonio_cuello

Offline)
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