Se irá apagando el mundo, amor, despacio.
Tu voz se volverá una tarde ausente,
mis ojos olvidarán la luz de los caminos,
y en esa orilla ciega de los días
nos bastará el asombro de tocarnos.
Llegará la vejez con su paso de niebla
a poblar de silencios la mirada.
Pero en el rostro exhausto de los años,
los labios guardarán el tibio peso
de lo que fuimos cuando todo ardía.
Y cuando el tiempo nos reclame el nombre
y nos hunda en la hiedra y en la desposesión,
exigiremos la costumbre del abrazo bajo la tierra:
dos sombras idénticas que el olvido no puede separar.
Si el milagro rompe su clausura
y nos devuelven el latido y la memoria,
nos amaremos con la prisa oculta
de quienes ya saben que la luz es breve.
Cuando ya no quede nada en el espacio,
ni un eco, ni una estrella, ni un olvido,
esta persistencia que tuvimos
será la forma en que el vacío recuerde que existió la vida.
-
Autor:
Jose Barrientos (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de octubre de 2026 a las 14:35
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.