Cuatro clavos y un madero

Espantapájaros

Su bronca sabía a desecho,
a licor de cuentas pasadas.
 
Vestía almanaques raídos
y ataba su terquedad
con tres nudos.
 
Su mundo,
un farol de hojalata
y una vela
luchando por respirar.
 
La pared era su sombra.
 
Masticaba la rabia
hasta partirse los dientes,
no parecía importarle:
era su única comida.
 
Caminaba en círculos estrechos
hasta tocar el límite
con los nudillos.
 
Y bebía imposiciones
hasta embriagarse de lo que haría.
 
Nunca se persignaba,
llevaba consigo
cuatro clavos y un madero.
 
Era una mueca gastada
que, de a ratos, sonreía.
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  • Autor: Espantapájaros (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 3 de octubre de 2026 a las 09:16
  • Comentario del autor sobre el poema: Un retrato áspero de la obstinación y la bronca, donde la cruz no es símbolo religioso sino carga personal: un personaje que mastica rabia, camina en círculos y sonríe con ironía en medio de su condena.
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 0
  • En colecciones: Existenciales.


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