Cuatro clavos y un madero

Espantapájaros

Su bronca sabía a desecho,
a licor de cuentas pasadas.
 
Vestía almanaques raídos
y ataba su terquedad
con tres nudos.
 
Su mundo,
un farol de hojalata
y una vela
luchando por respirar.
 
La pared era su sombra.
 
Masticaba la rabia
hasta partirse los dientes,
no parecía importarle:
era su única comida.
 
Caminaba en círculos estrechos
hasta tocar el límite
con los nudillos.
 
Y bebía imposiciones
hasta embriagarse de lo que haría.
 
Nunca se persignaba,
llevaba consigo
cuatro clavos y un madero.
 
Era una mueca gastada
que, de a ratos, sonreía.

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Comentarios +

Comentarios1

  • JordiCris ✍️

    Quién más quien menos en algún momento cargamos cruces y andamos dando círculos hasta ser capaces de romperlo.

    Un abrazo 🤗

    • Espantapájaros

      Así es: cada cual carga su madero, y los círculos se repiten hasta que la herida se abre en salida. Gracias por tu lectura. Un abrazo.



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