La vida para cada uno es diferente: subidas y bajadas, alegrías y tristezas. Dejé de ver la luna porque lloraba, dejé de ver las estrellas porque me ponían triste, dejé de escribir porque no podía decir cosas bonitas; afloraba el descontento y el coraje, ese que me faltó para defenderme.
Mas sigo viendo el andar de mis padres. Con tristeza para mí, mi madre me olvida cada vez más; y con dolor veo a mi padre por problemas médicos incapaces de resolver, y verlo mirar con miedo las futuras deducciones, haciéndome responsable de cosas que quizás no pueda tomar. Temblar en estos momentos es fácil. Tomando un té, trato de componer mi camino pensando por dónde comenzar.
No, esto no es poesía, esto no es prosa ni versos, menos quintetos; es un sentimiento que no sé explicar, pero que siento como miedo. Ay, Señor, ¡hay tanto problema en este mundo y tanta pena!, que siento que ya tienes mucho como para que yo te pida, sintiéndome lejana. Pero son mis padres que se vuelven niños, y esta adulta, miedosa y temblorosa, tiene miedo; y pensando que quizás publicando un sentimiento pueda ser más visible y atiendas a mis súplicas.
Insisto, no es un poema, son sentimientos que no pude guardar porque el alma está llena y no sé cómo ayudar. Solo un favor pido y suplico: pedir por todo aquel enfermo y miedoso, por todo aquel padre o madre que cuidamos y que otros tantos están solitos a la venia de Dios.
Feliz octubre, donde las lunas más bellas también nos hacen llorar de pena...
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Autor:
Amanecer (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de octubre de 2026 a las 02:32
- Comentario del autor sobre el poema: Perdonen si no contesto pues no sabría que decir solo gracias
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

Offline)
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