Bajo un cielo de cobalto que gotea sobre un lienzo,
donde las nubes son relojes derretidos en la brisa,
el Castillo de Osaka levita en un silencio inmenso,
desprendiéndose del suelo en una lenta sonrisa.
Los cerezos no florecen, estallan en pájaros de poesía,
llueven pétalos de cuarzo que flotan a la deriva,
mientras la primavera, en su afán de geometría,
desdibuja el horizonte y la razón esquiva.
Y en ese pliegue del tiempo, donde el aire es de cristal,
te encontré, Geiko, suspendida en la memoria,
tu kimono cual acuario de estrellas y coral
donde nadan los siglos de una antigua historia.
Tu abanico abre grietas en la luz de la mañana,
donde tu rostro es la sombra de una luna escondida,
y tus ojos, dos pozos de niebla sobre una campana,
beben los segundos de una dimensión perdida.
No caminamos sobre piedras, sino sobre ecos de seda,
envueltos en tormenta de pétalos de fuego líquido,
mientras el castillo, transformado en ave dorada,
nos contempla desde un cielo eternamente tibio.
Geiko, musa de humo y astronomía imposible,
eres el diseño de un sueño que no despierta,
donde tu voz es la gravedad que nos hace invisibles
y tu mirada, la única frontera abierta.
Nuestras manos se encontraron, no de piel,
sino de escarcha, de susurros, y en ese roce,
en ese instante, el mundo entero se volvió mudo,
pero hurgo en el alma, aquello que me hizo amar.
Eres ninfa, eres el sueño hecho realidad,
la metáfora que guía a mi propia arcadia,
donde la belleza de la vida, se hace eternidad
en el solsticio desbordado del eco de mi memoria
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Autor:
Leoness (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 2 de octubre de 2026 a las 03:19
- Categoría: Amor
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: JordiCris ✍️, Alexandra I, Antonio Pais, JUSTO ALDÚ, Salvador Santoyo Sánchez

Offline)
Comentarios2
Muy bueno. Una poesía onírica y profundamente sensorial, donde Osaka, la figura de la Geiko y el enamoramiento se mezclan hasta formar una realidad alternativa. Hay una clara voluntad de no describir Japón de manera realista, sino de convertirlo en paisaje interior y sobre todo, en la persistencia en la memoria, con la metáfora de los relojes derretidos de la memoria de Dalí cuyo nombre es ese precisamente "la persistencia de la memoria" Enhorabuena
Sencillamente hermoso, placer de lectura.
Feliz día, Alex.
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