La vida es corta
tan corta
que a veces parece apenas un destello confundido
entre dos oscuridades.
Miro hacia atrás
y mis días se mezclan como páginas mojadas,
rostros, errores, despedidas
todo girando dentro de una memoria
que ya no sabe ordenar el caos.
Y el mañana nunca termina de llegar
es una puerta borrosa
que siempre conduce al mismo lugar silencioso.
Lo único real es este instante diminuto
este fragmento que apenas nace
y ya comienza a desaparecer.
Incluso eso pesa como si todos mis ayeres
hubieran sido comprimidos en un solo momento,
los restos acumulados de cada momento que no viví,
de cada palabra no dicha,
de cada oportunidad
que se cerró sin hacer ruido.
El tiempo no avanza suavemente
Cae, se desploma sin pedir permiso
y mis ayeres gritan, algunos acusan
otros suplican
otros solo lloran en silencio.
Voces pasadas golpeando las paredes
como prisioneros que aún exigen ser escuchados
y yo, encerrado dentro de mí mismo,
dentro de esta conciencia inquieta
que nunca descansa, ignorando sus llantos.
La soledad deja de ser refugio
se vuelve gravedad
me atrae despacio,
como el hierro hacia el imán,
como si algo dentro de mí
ya hubiera renunciado al ruido del mundo.
Hay cansancios que no vienen del cuerpo
vienen del tiempo
de verlo pasar tan rápido
y aun así sentirse inmóvil.
La vida es corta
y quizá lo más doloroso
no sea que termine,
sino despertar un día
y descubrir que gran parte de ella se fue
mientras intentaba entenderla.
NM de la Rosa
(México)
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-
Autor:
NM de la Rosa. (
Offline) - Publicado: 2 de octubre de 2026 a las 00:03
- Categoría: Amor
- Lecturas: 2

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