Usted me inquieta.

Zuleyma.Arroyo

Usted me inquieta.

No por aquello que hace, sino por aquello que consigue sin siquiera proponérselo.

Usted habla y mi razón, tan orgullosa de sí misma, se queda escuchándolo como discípula.

Qué extraño maestro es usted: no necesita pizarra, ni libros, ni lecciones preparadas.

Le basta una ocurrencia, una sonrisa a destiempo, esa inteligencia suya que parece saber exactamente por dónde entrar en mi pensamiento.

Y yo aprendo.

Aprendo de usted que algunas palabras tienen tacto, que ciertas miradas poseen gramática, y que una conversación puede ser la más discreta de las provocaciones.

Usted tiene años que yo no tengo, historias que desconozco, una experiencia que se adivina en esa calma suya de quien ya ha aprendido que no todo deseo necesita confesarse.

Tal vez por eso me seduce.

Porque usted no despierta primero mi cuerpo: despierta mi curiosidad.

Y después…

después mi piel, que es menos sensata que mi pensamiento, parece querer continuar la lección que usted comenzó.

No sé si usted lo sabe, pero hay una forma de enseñar que debería considerarse peligrosa:

hacer pensar demasiado a una mujer.

Porque cuando la mente se enciende, el cuerpo, insolente, aprende pronto el mismo idioma.

Y usted,
sin saberlo quizá, parece maestro de artes que jamás se escribieron en los libros.

Maestro de las pausas, de las insinuaciones, de ese extraño arte de dejar una frase suspendida y hacer que otra persona termine la lección en su imaginación.

Pero hay una frontera.

Una mujer espera al otro lado de su vida, y yo sé perfectamente que hay puertas que, por dignidad, solo deben contemplarse.

Por eso no pretendo ser suya.

Me basta esta insolencia secreta de admirarlo demasiado.

De preguntarme qué otros misterios guarda esa inteligencia.

De descubrir que hay hombres que no se desean por su cuerpo, sino por el incendio que provocan cuando hablan.

Y si alguna vez usted sospechara lo que consigue en mí, quizá entendería mi silencio:

no es timidez.

Es disciplina.

Porque usted me inquieta, me seduce, me hipnotiza…

y, sin tocarme,

usted ya me ha enseñado que el deseo más profundo comienza mucho antes de la piel:

comienza cuando una mente encuentra
otra mente que sabe hacerla arder. 🔥

 

B&: Zuleyma Arroyo 

  • Autor: Zuleyma Arroyo (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 1 de octubre de 2026 a las 00:32
  • Comentario del autor sobre el poema: Dedicado a la persona que hipnotiza tu mente y seduce a tu inteligencia!
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 2
  • En colecciones: Amor!.


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