Donde arde el deseo

Jhondy Algenys

Tu presencia tiene algo de incendio,

una llama lenta que aprende mi nombre

sin necesidad de pronunciarlo.

 

Basta tu mirada

para que la noche se vuelva más tibia,

para que el silencio entre nosotros

parezca esconder un secreto.

 

Quisiera acercarme despacio,

como quien teme despertar al deseo,

y dejar que la distancia se rinda

entre un suspiro y otro.

 

Hay una música en tu cercanía,

un temblor apenas visible,

una promesa suspendida

en la curva de una sonrisa.

 

Y yo, que pretendía ser prudente,

me descubro imaginando

la calidez de tu cuerpo junto al mío,

el roce fugaz de nuestras manos,

la respiración perdiendo el ritmo.

 

No sé si esto es deseo

o una forma más peligrosa de poesía;

solo sé que cuando estás cerca

la piel recuerda cosas

que el corazón todavía no se atreve a decir.

 

Qué extraño poder tiene el deseo:

no necesita poseernos,

le basta con insinuarse

para dejarnos ardiendo

mucho después de que te vas.



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