Venezia, sin ti
Venecia se duerme sobre el agua,
con la luna prendida en su cristal,
y una góndola lenta, dulce y vaga,
va soñando su historia por el canal.
Los palacios, vestidos de memoria,
se contemplan temblando en el canal;
cada piedra conserva alguna historia,
cada puente un suspiro sentimental.
Y en la noche, detrás de algún balcón,
aún parecen sonar viejas canciones,
como ecos de una fiesta y un salón,
como risas perdidas entre máscaras y sedas,
como antiguas y ardientes pasiones.
Por los calletti, estrechos y sombríos,
donde apenas se atreve a entrar la luna,
dos amantes se buscan, labios fríos,
y se besan al amparo de la bruma.
Nadie sabe sus nombres ni sus penas,
ni quién fue el primero en suspirar;
sólo el agua, paciente entre las piedras,
los contempla y los vuelve a recordar.
Porque Venecia no olvida a quien la ama,
ni al viajero que un día vio partir;
guarda cada caricia, cada llama,
cada adiós que no quiso despedir.
Y yo pienso, mirando sus canales,
que quizá no sea el agua la que llora;
son los sueños, los besos, los amantes,
los que regresan cuando llega la aurora.
Venezia… senza di te.
Qué triste suena el nombre de una ausencia.
Pero aun sin ti, Venecia sigue bella,
porque hay ciudades que parecen hechas
para que el amor nunca muera en ellas.
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Autor:
Javier O Ojeda (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 29 de septiembre de 2026 a las 23:02
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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