Hilos

Nadia ALMAZÁN - OFICIAL

Un mes de céfiro

arrastró a la orilla de la ciudad una fragancia, un suéter blanco y un casco.

Mis hilos carnudos se entrelazaron un momento en tu espalda, en tu pensamiento

incluso en tu deseo.

 

Mi fuego no quemó tus ropas.

Entibié si bien, a penas tu motor sanguíneo,

y dijiste: "soy todo tuyo"

¿De qué se trata la pertenencia?

 

La vida fue fileteadora.

Punto a punto.

Hilo a hilo.

Dos gatas y una casa rentada.

 

Te amé desde el otro límite del océano.

Posiblemente desde otras épocas,

en la peste, en la plaga, en la pandemia.

 

Volví y añoré cada otoño a tu lado.

Correspondí el puente de tú y yo.

Aceleré el cliché y me desplomé en la idea.

 

¿Quién soy ante tus ojos?

Una cuidadora, una esposa, una concupiscente.

La mano amiga, la compañera, la acompañante.

¿A quién perdono y daño?

 

El azar y el dominio creó terremotos en una promesa eterna.

Promesa cliché. Promesa papel. Promesa en prosa.

Rompiste tu camisa y sembraste de ti, en mí.

 

Ahora viene una extensión de nosotros.

Un hilo nuevo al camino de la curiosa nueva escena de nuestras vidas.

Pienso mientras coso, que debo reforzar...

que enmendar también es azar,

y que resistir también da miedo.

 

Duermes, y en el silencio, zurcir es mi consuelo.

No sé si sepas que lloro los días 6.

No sé si aún entibio tu motor.

Listo, quedó tu camisa.

  • Autor: Nadia Almazán (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 29 de septiembre de 2026 a las 15:13
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 1


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