Hundí mis manos en la tierra fría
para sembrar un sueño, un gran deseo
dejando un brote verde en el capullo,
que guardará tu nombre para siempre..
La regaré con mimos y paciencia,
soñando con el día en que florezca,
y cuando al fin ante el jardín crezca,
será el reflejo fiel de tu existencia.
Porque mi amor es eterno, perenne,
junto a esta rosa crece mi destino,
uniendo tu camino a mi camino,
en un lazo sagrado y bendito.
Y si el invierno llega con su frío,
no temeré a la escarcha ni a la niebla,
pues este amor que entre nosotros existe
le dará vida a tu jardín y al mío.
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Autor:
Sergio Vaca (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 29 de septiembre de 2026 a las 07:48
- Comentario del autor sobre el poema: El jardín de mi madre, fuente de sentimientos encontrados.
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 3

Offline)
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