Querida, hija, quiero que sepas
que si pudiera evitarte todo el
dolor, todo sufrimiento, toda
desilusión, y toda dificultad,
lo haría, pero eso no sería justo
para ti, todo eso te formará
carácter, te hace fuerte, empática,
y algo sabía, pero lo que sí
quiero es estar para ti cuando
llores, te enojes, te entristezcas,
quiero escuchar tu silencio, pues
yo sé que toda hija amada necesita a
su padre amaroso y protector.

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