EL HOMBRE DE PASADO MAÑANA

Humberto Frontado

 

     El hombre de pasado mañana,

una figura incomoda y reprochable;

un extranjero en su propio tiempo.

 

     No es visionario ni profeta.

Es un ser que ha asimilado por ósmosis

las lógicas, los afectos y urgencias

del presente, de un mundo que no llega.

 

     Vive en el presente,

lo habita como quien ocupa

una casa que está al cuido.

 

     En la habitación del tiempo

camina con cautela,

cubierto de una sorda resistencia;

le molesta que los muebles

estén mal colocados.

 

     Sus contradicciones

no son un defecto de carácter,

son la grieta inevitable entre lo que es

y lo que vislumbra que será.

 

     Mientras el presente

celebra la velocidad,

él solo piensa en el cansancio

que le dejará el apuro.

 

     Mientras el presente

consagra el ruido y la exhibición,

él cultiva silencios

que parecen sospechosos.

 

     No es un reaccionario

que añora el ayer,

sino un anticipado casual

que no encuentra verse

en el espejo de hoy.

 

     Impertinente nos dice

que nuestras certezas son solo

provisiones para el camino,

y que nuestros entusiasmos

tienen fecha de caducidad.

 

     Este hombre no denuncia ni predica,

simplemente vive para alertarnos

de este presente

que ya debimos haber superado.

 

27-09-2026

  

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