Lo que me faltaba decir
Pasó tanto tiempo
pensando en lo que habría ocurrido
si alguna vez hubiera hablado,
que terminé haciendo de un instante
una vida entera dentro de mi cabeza.
Y mientras yo pensaba,
el tiempo siguió caminando.
Los días cambiaron de nombre,
las personas cambiaron de lugar,
y yo seguía mirando hacia atrás,
esperando encontrar
una oportunidad que ya no sabía si existía.
Hasta que un día
dejé de pensar.
Y hablé.
Sin saber qué vendría después,
con las manos temblando un poco,
con el corazón lleno de palabras
que llevaban demasiado tiempo guardadas.
Te di aquello
que tantas veces imaginé darte,
y por un momento
el pasado dejó de ser pasado.
Hubo sorpresa,
hubo nervios,
hubo abrazos
y hubo palabras que guardaré.
Y por primera vez
no tuve que imaginar
qué habría pasado
si simplemente hubiera hablado.
Porque hablé.
Y quizá eso era
lo que necesitaba.
No una respuesta perfecta,
no un final escrito como yo quería,
sino la certeza
de que ya no tenía nada más
que decir.
Por eso hoy pido perdón.
Perdón por todo aquello
que hice desde el miedo,
por todo aquello que pensé demasiado,
por las veces que permanecí quieto
cuando quería acercarme,
y por las veces que convertí un recuerdo
en una esperanza.
Y también te perdono.
No por haberme hecho daño,
porque quizá nunca hubo intención de hacerlo,
sino por todo aquello que no pudiste dar,
por lo que no supiste,
por lo que no sentiste,
por las respuestas que tardaron
o quizás nunca llegaron.
Te perdono
porque ya no quiero cargar
con lo que pudo haber sido.
Y me perdono a mí
por haber tardado tanto
en entenderlo.
Porque ahora sé
que algunas historias
no terminan cuando alguien se va.
Terminan
cuando uno deja de esperar
que vuelvan a empezar.
Así que gracias.
Gracias por aquel tiempo,
por las risas,
por los momentos pequeños
que alguna vez fueron enormes,
por las palabras que todavía recuerdo,
y hasta por el dolor
que me obligó a conocerme.
Gracias por haber sido
parte de una etapa de mi vida.
No quiero borrar nada.
No quiero fingir
que nunca existió.
Solo quiero dejarlo
donde pertenece:
en el pasado.
Hoy cierro este capítulo
con las manos vacías,
pero con el corazón más tranquilo.
Ya no necesito moverme
ni un centímetro más hacia ti.
Ya caminé todo lo que tenía que caminar.
Ya dije lo que necesitaba decir.
Ya hice mi parte.
Y ahora,
por fin,
me toca caminar hacia adelante.
Sin rencor.
Sin esperar.
Sin volver a abrir la misma página.
Perdón por todo.
Gracias por todo.
Y adiós
a todo aquello
que durante tanto tiempo
no supe cómo soltar.
Pasó tanto tiempo
pensando en lo que habría ocurrido
si alguna vez hubiera hablado,
que terminé haciendo de un instante
una vida entera dentro de mi cabeza.
Y mientras yo pensaba,
el tiempo siguió caminando.
Los días cambiaron de nombre,
las personas cambiaron de lugar,
y yo seguía mirando hacia atrás,
esperando encontrar
una oportunidad que ya no sabía si existía.
Hasta que un día
dejé de pensar.
Y hablé.
Sin saber qué vendría después,
con las manos temblando un poco,
con el corazón lleno de palabras
que llevaban demasiado tiempo guardadas.
Te di aquello
que tantas veces imaginé darte,
y por un momento
el pasado dejó de ser pasado.
Hubo sorpresa,
hubo nervios,
hubo abrazos
y hubo palabras que guardaré.
Y por primera vez
no tuve que imaginar
qué habría pasado
si simplemente hubiera hablado.
Porque hablé.
Y quizá eso era
lo que necesitaba.
No una respuesta perfecta,
no un final escrito como yo quería,
sino la certeza
de que ya no tenía nada más
que decir.
Por eso hoy pido perdón.
Perdón por todo aquello
que hice desde el miedo,
por todo aquello que pensé demasiado,
por las veces que permanecí quieto
cuando quería acercarme,
y por las veces que convertí un recuerdo
en una esperanza.
Y también te perdono.
No por haberme hecho daño,
porque quizá nunca hubo intención de hacerlo,
sino por todo aquello que no pudiste dar,
por lo que no supiste,
por lo que no sentiste,
por las respuestas que tardaron
o quizás nunca llegaron.
Te perdono
porque ya no quiero cargar
con lo que pudo haber sido.
Y me perdono a mí
por haber tardado tanto
en entenderlo.
Porque ahora sé
que algunas historias
no terminan cuando alguien se va.
Terminan
cuando uno deja de esperar
que vuelvan a empezar.
Así que gracias.
Gracias por aquel tiempo,
por las risas,
por los momentos pequeños
que alguna vez fueron enormes,
por las palabras que todavía recuerdo,
y hasta por el dolor
que me obligó a conocerme.
Gracias por haber sido
parte de una etapa de mi vida.
No quiero borrar nada.
No quiero fingir
que nunca existió.
Solo quiero dejarlo
donde pertenece:
en el pasado.
Hoy cierro este capítulo
con las manos vacías,
pero con el corazón más tranquilo.
Ya no necesito moverme
ni un centímetro más hacia ti.
Ya caminé todo lo que tenía que caminar.
Ya dije lo que necesitaba decir.
Ya hice mi parte.
Y ahora,
por fin,
me toca caminar hacia adelante.
Sin rencor.
Sin esperar.
Sin volver a abrir la misma página.
Perdón por todo.
Gracias por todo.
Y adiós
a todo aquello
que durante tanto tiempo
no supe cómo soltar.
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Autor:
Pensamiento, decisión y accion (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 27 de septiembre de 2026 a las 02:00
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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