Con los dedos dormidos y el ansía atropellada trescientas veces, hoy es un día de esos en lo que ni el pie izquierdo se atreve a levantarse. Me invaden las preguntas, los gestos, las miradas, ni mi cuerpo cansado y estremecido las apaga. Estoy cansado, y aún cansado y con el cuerpo castigado te pienso. No entiendo, es una locura que, en el abandono de mis sentidos, en la ausencia de tu lenguaje, mis ojos divaguen hacía tus imágenes, tontamente, casi cómicamente.
La modernidad burda, atentando siempre contra la pasión me incomoda, me es infame amanecer y pensar que el arte ahora debe ser racional, cuando la provocación es necesaria, el despilfarro, la locura. Pero, mira, que no se entienda que quiero enloquecer otra vez (aunque lo fuera). Digo que el mundo está encerrado y solo existe el bien y el mal, y a mí me encanta pensar que nosotros los artistas estamos siempre más allá de lo bueno y lo malo.
Pero ahora en mi madurez temprana, me encuentro en un mundo sumamente cambiante. Da miedo que el cariño salga de paseo, el amor está condenado, la mecánica-racional, vuelve todo en una convención, en un contrato, la naturalidad está infectada de energúmenos que no distinguen entre azul y violeta.
Tengo miedo que un día los sentimientos se conviertan en un mito, algo del pasado, un rasgo de la especie anterior… Quizá sea que exagero, puede que tu ausencia me conduzca a soliloquios intrascendentes a pensamientos que existen solo en un día, que se arrancan cuando me dices: “buenos días”. Aunque me has dicho buenos días, pero sí, buenas noches.
No sé si estoy lejos, o cerca, mi capacidad de intentar saber aquello, esta averiada, inmóvil, inhabitada.
Por ahora, solo quiero decir:
Te extraño.
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Autor:
Jordan Sanchez (
Online) - Publicado: 27 de septiembre de 2026 a las 00:08
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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