Hay que estirar el alma con la intención de tocar el cielo; besar a la madre, al hermano, al amigo; ser justo y honrado; meditar y armonizar con la existencia. No hay que dejar para mañana un «te quiero» ni posponer el amor; hay que poner al sol las tristezas y la amargura, rejuvenecer con Serrat y levantar el vuelo a costa de todo. Nada está perdido. Escucha el ruido del viento ondear entre los árboles; ama, y después ama, que amar sea una repetición constante como el trino de los pájaros en primavera. El hombre no es metal ni fusil; tú y yo somos barro y flor, madera, carne. Pospongo mi duelo para una fecha indeterminada; hoy nadaré en el río y dejaré que el sol queme mi piel, que el agua recorra cada músculo, como hacía Whitman. Amo cada parte de mí: los años que me exigen su cuota, los recuerdos que acumula mi memoria. La vida es hermosa. Dado que es imprescindible vivir, quiero jugar con la lluvia y el viento; no seré nunca más eterno que en este momento, así que cojo mi entusiasmo y salgo a mi jornada. Dios habita en mi espíritu y yo habito en él.
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Autor:
Mil vaggio (
Online) - Publicado: 26 de septiembre de 2026 a las 12:41
- Categoría: Sin clasificar
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