Quiero que seas siempre mi amor.
Quiero verte y estar presente
en cada arruga y canita que te salga.
¡No quiero! ¡Me niego
a perderme verte envejecer!
Ese es mi anhelo.
Quiero verte y estar presente
en cada arruga y canita que te salga.
¡No quiero! ¡Me niego
a perderme verte envejecer!
Ese es mi anhelo.
Tal vez no pensé que, después de casarme contigo, esto se convirtiera en un sueño; pero es que cada día te amo más y me doy cuenta de la gran mujer que Dios me dio.
Y si te lo has preguntado...
¡Sí, lo lograste!
¡Sí, lo lograste!
Lo recuerdo bien, ese día en que le llegó ese mensaje a ese niño al que tú le ibas a enseñar a amar.
¿Y adivina qué?
¡Me enseñaste a amar!
Y hasta a amar como un padre, dándome ese honor, ese privilegio...
¿Y adivina qué?
¡Me enseñaste a amar!
Y hasta a amar como un padre, dándome ese honor, ese privilegio...
Te amo mucho, mi tutora del amor...
Solo déjame envejecer a tu lado...
Que la única manera en que no lo logre sea porque Papito Dios nos llame a estar con Él.
Solo déjame envejecer a tu lado...
Que la única manera en que no lo logre sea porque Papito Dios nos llame a estar con Él.
Pero, mientras ese momento llega, es contigo con quien quiero gastar los años.
Te amo, Laura, mi amor.
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Autor:
NavarroBryan (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 26 de septiembre de 2026 a las 03:48
- Comentario del autor sobre el poema: Cuando empezamos a ser novios ella me dijo el primer día que me iba a enseñar amar. Y lo logró.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

Online)
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