Ya era tarde

Noelia Beteta

"Dime que no me amas
y me iré.
No volveré nunca más."

Lo dijo con la dureza
de quien parece haber aprendido
a despedirse sin temblar.

Pero sus ojos
no sabían mentir.

Sus labios, apretados,
sostenían palabras que no se atrevía a pronunciar;
y su lengua, traicionera,
temblaba detrás de ellos.

Tenía las manos cerradas en puños,
clavándose las uñas en la piel
como si el dolor pudiera distraerlo
del que llevaba dentro.

Sus piernas permanecían firmes,
endurecidas por el miedo,
porque sentía que, si cedía un instante,
caería frente a ella.

Entonces sus miradas se encontraron.

Y permanecieron allí.

Fueron apenas unos segundos,
aunque para él
parecieron una vida entera.

Ella no dijo nada.

Él tampoco esperó.

Se marchó antes de escuchar la respuesta,
porque, en el fondo,
ya la conocía.

Sus ojos se lo habían dicho todo.

O quizá no.

Porque cuando ella bajó la mirada,
una lágrima le brotó del silencio
y cayó como una respuesta
que ninguno de los dos
se atrevió a pronunciar.

Él la vio.

Y comprendió.

No que ella no lo amara,
sino que había llegado demasiado tarde.

Demasiado tarde para quedarse.
Demasiado tarde para pedirle que esperara.
Demasiado tarde para recibir
el amor que tanto había querido.

Y mientras se alejaba,
entendió la crueldad de su propio ultimátum:

había ido a buscar una respuesta
y terminó encontrando una despedida.

Porque a veces
el amor no muere por falta de sentimientos,

sino porque llega
cuando ya es demasiado tarde.

  • Autor: Noelia Beteta (Online Online)
  • Publicado: 26 de septiembre de 2026 a las 00:27
  • Comentario del autor sobre el poema: Este poema es para aquel cobarde que nunca dijo nada, aun cuando tenía tanto por decir. Y ese cobarde, queridos lectores, soy yo.
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


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