Te abracé con un nudo de hilos invisibles,
allí donde la sombra duerme y todo se apaga.
Era un adiós de tierra, un viaje de campanas,
el instante en que el viento te mudaba la vida.
Te fuiste hacia el gran pozo donde la noche calla,
esa herida de sombra que todo lo sepulta.
Y yo quedé distante, como un puerto olvidado,
viendo cómo te hundías en tu propio misterio.
Tal vez fue un gasto ciego de campanas y estrellas,
un derroche de soles que hoy flotan extinguidos.
Nuestros limpios veranos, los más dulces milagros,
vuelan como palomas que han perdido el camino.
En tu mirada dejé un roce de ala extraña,
un verso que nacía sin saber que era el último.
Te lo llevaste lejos, como un secreto tuyo,
y hoy me basta tu ausencia para saber que existes
-
Autor:
Jose Barrientos (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 25 de septiembre de 2026 a las 11:24
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.