Nos habíamos conocido antes

Leoness

El génesis cayó de espaldas, roto,

un amanecer de espinas y cristales,

solo florecía nuestro amor en la penumbra,

entre el veneno del reproche y el agravio,

mientras la vida nos daba la espalda,

mientras la luz apagaba sus pupilas.

 

Un abismo de conceptos fútiles,

pensamientos como acantilados de cal,

nos batimos en un combate de sombras,

solares de angustia, barro que sangra,

y luego llegó la distancia, serpiente helada,

y tras ella, el polvo espeso del olvido.

 

Insensible el tiempo, devorando caras y huesos,

mutando la voz, distorsionando la carne,

hasta ser dos desconocidos con piel nueva,

dos espectros cruzando la misma esquina,

una grieta de luz en el silencio más denso,

una flor en el vacío, un choque fortuito entre dos eclipses.

 

Amaneció en los escombros una luz serena,

una amistad transparente, sin garras ni cobros,

más en las venas despertaba un animal rabioso,

un imán de carne, una sed inhumana,

una atracción salvaje que masticaba las horas

y prendía fuego al aire que respirábamos.

 

Llegó aquella noche delirante entre sábanas de mar,

un naufragio de suspiros, sudores y relámpagos,

 

En el nucleo ardiendo de la penumbra

entre preguntas que flotaban como pájaros ciegos

y respuestas que brotaban del abismo,

desciframos la paradoja de aquel espejo,

pues, nos habíamos amado en otra vida,

nos habíamos conocido antes de conocernos.

  • Autor: Leoness (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 25 de septiembre de 2026 a las 06:04
  • Categoría: Amor
  • Lecturas: 1


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