Bienaventurados los pobres
sus barrios humildes, sus casas de estera,
aquellos de cuya mesa siempre se ausenta el pan;
ellos serán ricos en promesas incumplidas.
Bienaventurados los hambrientos
los que limosnean a la puerta de una iglesia,
los que cobijan en el frío cemento su desnudez;
ellos sabrán de la humana indiferencia.
Bienaventurados los perseguidos
los que se pudren en mazmorras
los que esperan eternos la justicia;
ellos serán liberados por la muerte.
Bienaventurados los niños lánguidos
aquellos que pelean por los mendrugos
que magnánimos desechan los ricos,
porque no llegarán a ser hombres.
Bienaventurada sea la parturienta
que de sus entrañas desgarradas
nacerá una nueva lágrima;
será suyo el dolor de ser madre.
Bienaventurado sea el feto putrefacto,
aquél que no alcanzó a ver la luz,
aquél que su llanto no fue deseado,
si existe un DIOS que Él lo ame.
Bienaventuradas por siempre las pestes,
las plagas de Egipto, la miseria,
las sofisticadas armas de la muerte,
final feliz de este juego de mierda.
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Autor:
Eduardo Palacios (
Online) - Publicado: 24 de septiembre de 2026 a las 17:20
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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