“Y ahora, ya sin bárbaros ¿qué será de nosotros? Esos hombres eran una cierta solución.”
Konstantínos Kaváfis, Esperando a los bárbaros
¿Por qué el foro está callado
y el senado sin acción?
¿Por qué hay tanta confusión
y el comercio está parado?
Cada juez se ha retirado
sin dictar su providencia.
Hoy no sirve la elocuencia
ni el trabajo en los talleres,
pues se acercan esos seres
bárbaros con impaciencia.
Bárbaros con impaciencia
llegarán a la ciudad.
Ante su atroz crueldad,
y su rústica presencia,
vestimos con opulencia,
con metales de valor,
esperando que el fulgor
los ciegue por un instante;
con un porte deslumbrante,
calmaremos su furor.
¿Calmaremos su furor
con nuestro verbo y talento?
Hoy no se escucha el acento
de ningún buen orador.
Se ha apagado su clamor,
y la tarde va cayendo;
el gentío va perdiendo
su altivez y su esperanza,
pues la noche ya se avanza
y el temor sigue creciendo.
Y el temor sigue creciendo
al llegar los mensajeros.
Vuelven por los derroteros
su mensaje repitiendo.
El pueblo lo va entendiendo
con su frente consternada,
pues no hay rastro de la armada
ni amenazas de botines;
ya no suenan los clarines,
la amenaza queda en nada.
La amenaza queda en nada.
¿Qué será de nuestra vida
que se encuentra tan perdida
sin la bárbara emboscada?
La ciudad está apagada,
y nos duele esta cuestión,
al sacar en conclusión
que la tribu que venía,
para nuestra cobardía,
era, al fin, la solución.
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Autor:
El desalmado (
Offline) - Publicado: 24 de septiembre de 2026 a las 06:45
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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