LAS ROSAS NEGRAS (sólo sé que nada se)

Eduardo Palacios

Si supiéramos en qué estación de la noche

nos esperan detrás de una puerta

o en el fondo de un vaso, ese abismo

desde donde un cuerpo fuga a la otra orilla,

(¿por qué no llamarás nunca

antes de entrar?)

 

Si supiéramos por cuál fisura humana

su primer brote

nos arranca un trozo de alma,

y sus raíces siempre en el rictus

de unos labios resecos,

en la llaga que traspasa la mano

o en el abierto costado.

 

Si supiéramos

por qué son negras

y no rojas, las rosas

que en el jardín de nuestra carne brotan

y son hiedras en los ojos

que nos hurtan toda luz.

 

Si pudiéramos al menos extirpar

una a una sus espinas,

sin que después y tercamente

vuelvan a crecer y tercamente

vuelvan a herir la frente y los ojos

y la luz nos vuelva una sombra doliente

una mancha de sangre sobre el asfalto;

pero ahí están las rosas negras

allí donde una ligereza

nos dejó el vacío inhumano

de una caricia que no fue jamás

y quedó enmohecida en el recuerdo,

allí donde guardábamos el arcano

de las palabras que jamás oímos,

ahí florecen, junto al silencio,

en los huecos de las despedidas,

en los invernaderos de la soledad más abyecta,

en los campos del desamor.

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  • Autor: Eduardo Palacios (Online Online)
  • Publicado: 23 de septiembre de 2026 a las 12:07
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 3
  • Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais


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