A veces siento que las personas que más sonríen son las que llevan las heridas más profundas en su interior, intentando de una u otra forma creer que ya todo paso y que los demás no podrán ver las cicatrices, ni mucho menos las heridas que aún sangran. Porque, con el tiempo, aprendieron a seguir adelante incluso cuando algo dentro de ellas llevaba mucho tiempo doliendo, pesando, sosteniendo lágrimas que no terminan nunca de caer y temblando de miedo porque conocen la oscuridad inmensa en la que quedan sumergidos cuando ese dolor regresa una y otra vez.
Son quienes hacen reír a los demás, quienes preguntan si estás bien y quienes siempre encuentran la manera de estar ahí para alguien, sin importar el gran vacío que queda después de dar el poco amor que aún existe dentro de sí, y es por eso que casi nadie se detiene a preguntar por ellas; porque, cuando alguien sonríe tanto, simplemente das por hecho que está bien.
Pero algunas sonrisas no nacen de la felicidad, muchas de esas veces surgen tras haber llorado tantas veces que, al final, aprendieron a hacerlo en silencio, solas, ocultas, inventando una fantasía para sí mismo y los demás, porque es un escape para los sentimientos que pueden lastimarte otra vez y tras pasar tanto tiempo ocultando sus propios días oscuros, encontraron la forma de hacer que los días de los demás fueran un poco más ligeros.
Porque tal vez nadie nota ni entiende que esa persona que parece iluminar cada lugar al que entra con miles de sonrisas y con locuras que te alegran el alma de una forma casi mágica es porque simplemente aprendió a dar a los demás, esa luz que ella misma necesitó en su momento y que nadie fue capaz de darle.
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Autor:
VVM (
Online) - Publicado: 23 de septiembre de 2026 a las 07:41
- Categoría: Sin clasificar
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