Barb

A un alma

Qué lejos me encuentro del alma que adoro.

Un alma muy dulce y muy bella,

muy niña y muy grande,

que ríe cuando canto, y sufre si lloro.

 

Es dulce para mirarme,

bella para comprenderme,

muy niña para amarme,

muy grande para quererme.

 

Ella sabe de mis penas,

conoce mis alegrias;

ha vivido en mis horas buenas,

en mis horas negras, en mis horas frías.

 

Ha sabido apreciar el sentimiento,

hayar la dulzura del perdón;

la mágica alegría del sufrimiento,

ha sabido encontrar mi corazón.

 

Canta cuando río,

sufre cuando lloro;

y sin embargo... ¡qué lejos!

¡qué lejos me encuentro del alma que adoro!



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