Esposo mío

Yamila Perez

Naciste jíbaro, la maleza era tu casa

Galopabas sin rumbo fijo

Guapo de facciones y de guapería

Eras reconocido en todas las sitierías

 

Te conocí en aquella playa que llamaban Ancón

Yo no sabía que tú me perseguías

En medio del mar se cruzaron

Tu mirada de miel junto con la mía

Y caí presa en tus garras Alcón

 

En el fuego de nuestras pasiones sucumbí

Mientras que el agua se complacía

Aquellas olas eran nuestras celestinas

No hubo palabras, solo tú y yo

Tus caricias y las mías

 

Cómo en sueños o torbellinos, escapé

Un año entero pasó, yo no te volví a ver

Muchas cosas pasaron en doce meses

Cristo llegó a mi vida, cambió mi mente

 

 

Volvió el verano y en la misma playa nos encontramos

¿Presagio del destino, complicidad de lo divino?

Nos miramos, nos sorprendimos, nos abrazamos

Dios del tiempo y del espacio juntaba nuestros destinos

 

Pero… ¿Qué pasó? Has cambiado

¿Por qué no eres la misma mujer,

que se entregaba antes con pasiones y locuras?

Una vez más tú y yo frente aquel cómplice mar

Tus ojos color miel mirando a los míos

Tu boca queriendo a la mía besar

 

De un nuevo nacimiento te hablaba

Cómo Nicodemo no entendías

Me buscabas, con intriga, tú me buscabas

Yo paciente te explicaba, yo te entendía

 

La semana de vacaciones terminaba

Una nueva despedida se imponía

Muchas conversaciones inacabadas

De nuestro destino, solo Dios sabría

 

 

 

Pasaron tres días de nuestra despedida

Fuiste a mi pueblo y me buscaste

Me mostraste tu interés, un noviazgo florecía

Fue difícil, lo sabemos, cosas nuevas para ti

Hermosas razones que cambiaron tu vida

 

Fue un romance de ensueño, bello e intenso

Viajabas pedaleando de San Carlos hasta Guayos

Me demostrabas tu amor en cada momento

Te movía la ilusión, luchabas a golpe de viento

 

Nos casamos enseguida como mi madre quería

Por lo civil y la iglesia, sin mucha algarabía

Hemos sido muy felices, con afanes, tristezas y alegrías

Procreamos dos tesoros, que dan sentido a nuestros días

 

Treinta y un año y muchos testigos de nuestra osadía

¡Cuántas batallas ganadas y perdidas!

Nuestro amor no ha menguado, se agiganta con fuerza

¡Cómo la zarza de Moisés que no se consumía!

 

Adoro cada momento, que compartes en mi vida

Tus manos son mi refugio, tú presencia, mi alegría

Agradezco al Dios eterno, por ponerte en mi camino

Agradezco al Dios del Cielo, por cuidar de nuestro nido.

Yamila Perez

Derechos Reservados

Noviembre 2023

  • Autor: Yamila Perez (Online Online)
  • Publicado: 22 de septiembre de 2026 a las 09:07
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


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