Aquí estoy de nuevo, escribiendo falacias,
dedicándote horas de mi sueño para poder vivir esta mentira,
porque tus ojos se ven tan reales
que, por un momento, olvido el espejismo
provocado por esta sed de amor que tengo.
Imploré.
Pedí piedad.
Y en el inmenso desierto de tu desprecio quedé perdido.
Acepté mi derrota.
Acepté mi camino.
Acepté que esas flores tenían más belleza que mi poesía;
que te enamoró un simple gesto
que yo también pude haber realizado,
solo que quien lo realizó
era alguien que amabas.
Y tú no me amabas.
Pude haber cultivado un rosal
con las flores más rojas del planeta,
o haber cultivado un campo de girasoles
con la inmensidad del mar.
Pero él,
con una simple palabra,
logró quitarle el color a mis rosas
y hundir mi campo de girasoles.
Y es aceptable.
En cierto punto, lo entendí.
A él lo amabas.
A mí no.
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Autor:
Albayeros (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 22 de septiembre de 2026 a las 02:19
- Categoría: Triste
- Lecturas: 2
- En colecciones: Cartas a K.

Offline)
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