Serenidad en Rojo y Verde
Hay mujeres que no necesitan hacer ruido para hacerse notar,
les basta con sentarse un instante,
dejar que el viento les acaricie en silencio
y permitir que la naturaleza haga de cómplice.
Hay una delicadeza en sus posturas,
una serenidad en sus miradas y una naturalidad
que hace que todo alrededor
parezca detenerse.
La hamaca es su pequeño refugio,
los árboles de testigos
y la luz se transforma en cómplice indiscreta
develando lo que no pretende mostrar: su esencia.
Porque la verdadera belleza femenina,
no está solamente en un rostro hermoso,
ni en una figura armoniosa.
Está en esa mezcla misteriosa de fuerza y ternura, carácter y sensibilidad, seguridad y misterio.
Una mujer elegante no necesita imponerse,
su presencia habla antes que sus palabras.
La elegancia no siempre lleva vestido de gala,
ni la belleza necesita un escenario extraordinario.
A veces basta una hamaca roja,
un bosque tranquilo,
una tarde cualquiera…
y una mujer que, sin saberlo,
hace que el paisaje entero parezca más hermoso.
Jesús Pérez Rubí / Andariego
07/09/2026
-
Autor:
Andariego (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 21 de septiembre de 2026 a las 17:50
- Comentario del autor sobre el poema: La serenidad y la elegancia de una mujer no se cuestiona, cuando ella se hace parte de forma natural de la misma naturaleza.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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