The live es barranquiar
Me siento mal, no es desdicha sino una falta de levantar la mano, no puedo siquiera levantarme de la cama, no quiero ni ver los zapatos para tener que amarrarlos, me los pongo y las correas se quedan sueltas.
El sol me atrapa al salir por la puerta, es molesto, realmente molesto soportar su luz sobre mí; quien le dio permiso de darme pleito en la cara y herirme los ojos. Voy hacia el colegio, saludo a mis amigos, recupero un poco el tono, ahora sé que no es lo mismo despreciar la vida solo que junto a otros, la conexión del dolor en silencio compartido, mientras todos reímos y contamos chistes es inmensa, me desborda es casi un hermoso barranco, como cuando te sientas a las orillas de uno y contemplas el vacío junto a otros, será que Nietzsche tenía razón y el vacío se identifica conmigo, que cosas digo.
Pasa el día del colegio entre estudios y recreo, tocan la campana y al fin soy libre, puedo regresar a mi casa, libre de este tumulto. Regresando saludo a mi familia, voy a mi cuarto, me quito todo y me pongo cómodo tras ducharme, y luego, al terminar el día, ni los videojuegos ni nada, logran callar el grito dentro de mí: ¿Cuándo terminará? y no es la rutina, es que la desconexión vuelve, un cortocircuito. Dormir es el escape perfecto, solo espero que escapar no se haga normal, y se convierta en otros hábitos peores.
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Autor:
Voz (
Online) - Publicado: 21 de septiembre de 2026 a las 13:11
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- En colecciones: Desamores y licor, destrucciones y colmillos.

Online)
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