Cada noche nos fundimos
bajo la sombra encendida,
y vuelve a nacer la vida
cuando en silencio nos unimos.
Sin pudor, ambos sentimos
arder la piel y el deseo;
tu mirada es mi trofeo,
tu aliento rompe la calma,
y cada latido del alma
se vuelve ardiente recreo.
La noche cubre el secreto
con su manto de penumbra,
mientras tu piel se deslumbra
bajo mi roce inquieto.
Ya no existe el mundo quieto,
ni distancia entre los dos;
solo el fuego de tu voz,
solo el temblor de tu pecho,
y ese deseo satisfecho
que nos reclama feroz.
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Autor:
Loiiz. (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 21 de septiembre de 2026 a las 10:55
- Categoría: Erótico
- Lecturas: 1

Online)
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