¿Qué hay debajo de la piel?
En el tapete del alma, ¿qué se esconde?
Es domingo, y estos demonios son difíciles de sobrellevar,
porque acá, el corazón dice buen provecho,
se sienta en tu mesa,
luego de almorzar en el suelo.
Fumo un cigarrillo.
Quizá estoy en vigilia.
Tal vez ya no deba nada,
pero no me traicioné nunca.
Y eso es una pena que para otros vale.
¿Qué hay debajo de la piel?
En el tapete del alma, ¿qué polvo barremos?
Y somos insensatos los domingos:
extrañamos a futuro,
echamos de menos caras y caretas.
Y de vez en cuando, cuando el mundo decide girar,
nos miramos al espejo y nos preguntamos quiénes somos.
Quizá esté en vigilia.
Tal vez el tiempo es el decorado de una mala ceremonia.
Extraño extrañar algo formal,
algo preciso,
precisamente hoy.
Me pregunto:
¿Qué esconde este domingo que no logro saber quién soy?

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