Antes de estar formado, Tú ya sabías mi nombre, antes de que yo te amara Tú ya estabas amándome.
Yo te dije: «Dios mío, ¿qué puedo yo ofrecerte? Si estoy perdido y herido, ¿qué quieres Tú de mi ser?»
Tú miraste mi tristeza, mi angustia y mi padecer, y yo buscaba tu rostro sin poderlo reconocer.
De pronto escuché tu voz, que me decía con dulzura:
<<Hijo mío, ¿darte el corazón? ¿Y cómo dártelo otra vez? ¿Acaso no lo ves, hijo? ¿Acaso no lo puedes ver?
Está clavado al tuyo, con clavos hechos de amor, soldado con el tuyo, por la fuerza de mi pasión.
Ni el infierno podrá arrancarlo, ni la tierra separarlo, pues desde antes de que nacieras yo ya había querido formarlo.
Calla, calla, hijo mío, calla, calla de una vez, que estás hablando con tu Amor y no lo supiste reconocer.
Que estás hablando con tu Creador, con quien siempre te amó, que estás hablando con tu Amor y no sabías que era Yo».
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Autor:
Francisquico (
Online) - Publicado: 20 de septiembre de 2026 a las 16:44
- Categoría: Espiritual
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