He caminado tanto
que mis pasos conocen
los caminos que mi memoria olvida.
He cruzado fronteras,
he cambiado de cielo,
he buscado en otros rostros
aquella mirada que algún día
me hiciera sentir en casa.
Fui a Colombia
con un sueño guardado en el pecho:
encontrar a mi paisa,
encontrar esa mujer
con quien compartir el camino.
Y encontré personas,
historias,
amistades,
momentos que todavía viven en mí.
Pero el destino,
ese viejo caminante que nunca explica sus decisiones,
escribió otra historia.
Y seguí andando.
He perdido cosas.
He perdido personas.
He perdido algunas ilusiones.
Y también me he perdido a mí mismo en ciertos momentos
en que la vida parecía demasiado pesada.
Pero siempre hubo algo
que se negó a desaparecer:
Mi voluntad de volver a empezar.
Quizás ese ha sido mi verdadero destino.
Volver.
Volver después de la caída.
Volver después del desencanto.
Volver después de decir
“ya no puedo más”.
Y aquí estoy.
Con mis años.
Con mis recuerdos.
Con mis cicatrices.
Con mis poemas.
Y con un corazón
que, aunque cansado,
todavía sabe querer.
Ya no quiero correr detrás de la vida.
Quiero caminar.
Quiero sentarme alguna tarde
frente al mar
y sentir que no tengo nada que demostrar.
Quiero mirar el cielo
sin preguntarle por qué.
Quiero aceptar lo que fue
sin convertirlo en una condena.
Y si alguna vez llega
esa compañera que tanto busqué,
no le ofreceré una vida perfecta.
Le ofreceré algo más verdadero:
mis días,
mis historias,
mis silencios,
mis risas,
mis versos
y esta manera mía de seguir adelante.
Le diré:
“No vengo a prometerte eternidad.
Vengo a caminar contigo
mientras la vida nos permita hacerlo.”
Y si no llega,
también aprenderé a estar en paz.
Porque finalmente comprendí
que la soledad no siempre significa estar solo.
A veces significa
aprender a acompañarse.
Y yo estoy aprendiendo.
Despacio.
Sin prisa.
Con el alma cansada,
pero todavía encendida.
Porque después de tantos caminos,
tantas preguntas y tantos comienzos, hay una verdad
que nadie puede quitarme:
aún sigo aquí.
Y mientras siga aquí,
seguiré caminando.
No porque la vida haya sido fácil.
Sino porque, a pesar de todo, todavía vale la pena vivirla.
— Caminante del Alma 🕊️
-
Autor:
Wigo (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 19 de septiembre de 2026 a las 12:52
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.