AVISO DE AUSENCIA DE Daniel Omar Cignacco
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Si me lees,
no busques lo perfecto.
Hay cosas que sólo aparecen
cuando nadie las está mirando.
Si me lees,
toma una de mis palabras.
Quizás en ella encuentres
esa frase que dejaste
sin decir.
Yo escribo en Argentina.
Vos lees desde quién sabe dónde.
Entre los dos
queda este pequeño territorio:
un verso
que todavía no sabe
de qué lado del mundo
está escrito.
-
Autor:
Daniel Omar Cignacco (
Online) - Publicado: 18 de septiembre de 2026 a las 10:22
- Comentario del autor sobre el poema: l poema habla del encuentro entre escritor y lector a pesar de la distancia. Argentina representa el lugar desde donde nace la voz del poema, mientras que el lector está en otro sitio. El verso se convierte en un territorio común, donde ambos se encuentran por un instante. El título “Una distancia llamada Argentina” refuerza justamente esa idea: un país convertido en distancia, pero también en punto de partida hacia el otro.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco

Online)
Comentarios1
“Una distancia llamada Argentina” construye, con una notable economía de recursos, una reflexión sobre la naturaleza misma de la lectura. El poema convierte la distancia geográfica en una experiencia poética: Argentina deja de ser únicamente un lugar y se transforma en el punto de origen de una palabra destinada a encontrarse con un lector desconocido.
Su mayor virtud reside en que no concibe la lectura como recepción pasiva, sino como una forma de participación. Las palabras del autor son ofrecidas al lector para que éste las complete con aquello que todavía no ha podido decir. De este modo, el poema establece un territorio intermedio, una zona de encuentro que no pertenece enteramente ni al escritor ni al lector.
El lenguaje, deliberadamente sencillo, resulta engañosamente transparente: detrás de su aparente claridad se encuentra una reflexión sobre la autoría, la distancia, el lenguaje y la intimidad. El verso final —ese verso que ya no sabe “de qué lado del mundo” está escrito— condensa la paradoja esencial del poema: una vez leído, el texto abandona su origen y adquiere una nueva existencia en la conciencia de quien lo recibe.
Hay, en definitiva, una concepción profundamente humanista de la poesía: escribir como una forma de atravesar fronteras y leer como una manera de abolirlas.
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