*Isidoro*
Aquel día que lo encontramos
no sé cuantos años tendría,
nube oscura en sus ojos claros,
sus cabellos entre grises se desteñían,
mal alimentao y flaco,
en su costado tenía una herida,
tiritaba aunque fuese verano,
ya parecía que se moría.
Tenía el hocico, de seco, ya cuarteao
y su rabo hilachento muy poco se movía.
El dueño del campo,
que se quedase no quería,
pero yo, bruto y porfiao
lo cuidé a escondidas
y lo llamé “Isidoro” a ese perro flaco,
bestia pobre que para nada servía.
Pero una noche cuando del tambo,
ya tarde y cansado volvía,
el “Isidoro” descubrió sin zarandear el rabo
que algo dentro de la estancia se movía.
Eran ladrones al patrón amenazando,
habían tomado de rehén a su pequeña hija.
El “Isidoro” se abalanzó con dientes afilaos
y los ladrones huyeron
sin llevarse ninguna vida.
Mas en el forcejeo
un arma blanca le dio un tajo.
Estuvo siete días y siete noches en agonía
hasta que el “Tata” Dios decidió llevarlo.
El patrón agradecido quiso salvar su vida,
pero el “Isidoro” se nos fue
como había llegao,
con un hueco en el recuerdo que no lo olvida
y su correteo en las praderas del cielo
que bien se ha ganao.
AUTOR: Elhen Amorado
-
Autor:
Elhen Amorado de Lahvida (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 17 de septiembre de 2026 a las 23:24
- Comentario del autor sobre el poema: Una vez más la conexión perro y humano.
- Categoría: Amistad
- Lecturas: 14
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Tommy Duque, noasubin, Éusoj Nidlaj, Mª Pilar Luna Calvo, Sheilo Sanz, Nelly Cevallos - Liora, rosi12
- En colecciones: Reciclando poemas.

Offline)
Comentarios3
No es fácil de darse, y cuando lo logras, es lo que más duele... Saludos y abrazos, mi querido amigo poeta.
Sí mi querido amigo, el perro es así, entra a los sentimientos sin pedir permiso y luego, en su corta vida se hace querer y se marcha dejando un hondo recuerdo.
Gracias por tu lectura atenta.
Abrazo!!
Mi querido Gabriel, ese mal alimentao y flaco ya me dejó con el corazón encogido desde el comienzo. Pero cuando llegué a bestia pobre que para nada servía pensé precisamente en cuántas veces juzgamos así, demasiado pronto, aquello que llega roto, enfermo o sin nada que ofrecer. Tú, bruto y porfiao, lo escondiste y lo cuidaste sin saber que algún día Isidoro devolvería aquel gesto de la manera más dolorosa.
Me gustó muchísimo ese sin zarandear el rabo. Ahí cambia todo. El perro que apenas movía aquel rabo hilachento comprende el peligro antes que los demás y se lanza sin medir lo que puede costarle. Y después vienen esos siete días y siete noches… Ya no importa que el patrón quiera salvarlo ni cuánto agradecimiento exista: Isidoro ha pagado con su vida la oportunidad que un día alguien le dio para conservar la suya.
Y me dolió ese como había llegao. No, Gabriel, Isidoro no se fue como llegó. Llegó siendo el perro flaco que nadie quería y se fue dejando gente que habría dado cualquier cosa por retenerlo. Hasta el para nada servía del principio termina doliendo de otra manera cuando uno llega al último verso.
Y sí, quiero creer contigo que ese correteo por las praderas del cielo se lo había ganao de sobra. Qué manera tan tierna de despedirlo, amigo mío.
— LIORA
¡¡Hola mi querida amiga Nelly!!
Todos los perros van al cielo dice el dicho.
Así que el Isidoro por ahí debe andar correteando.
Este poema está basado en un perro de mi esposa de igual nombre que era así, flaco, chiquito, hocico cuarteado de reseco, siempre lastimado de tanto rascarse y nada lo podía curar. El veterinario decía que era una reacción psicosomática a algo que no conocíamos, porque había aparecido siendo adulto y por más que lo cuidaron y lo cuidamos, nunca lo pudimos sacar adelante. Aún así, con todos sus achaques era muy inteligente y tuvo una vida larga.
En su homenaje nació este poema.
Gracias por contarme tus sentimientos al leerlo.
Te dejo un abrazo enorrrrme.
Gabriel.
Quien parecía inútil guardaba un corazón valiente que dio la vida por los demás. (Conmovedor, sencillo, respetuoso y melancólico)
Una historia que llega hondo: Isidoro, el perro abandonado y débil, se convirtió en el guardián que nadie esperaba. Nos recuerda que el valor no se ve por fuera, y que el afecto verdadero deja una huella que el tiempo no borra. Gracias por compartirla.
Reciba un abrazo con respeto y admiración.
Gracias mi querido amigo Noah por detenerte en estos versos y dejar tu impresión con tanto sentimiento y sinceridad.
Te dejo un abrazo grande!!
Quien lee con el corazón también deja una huella sincera. (Cálido, conmovido, fraterno y agradecido)
Gracias tú por escribir con tanta verdad. Fue un verdadero encuentro. Recibe este abrazo grande de vuelta con todo mi afecto.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.