Hoy fui hasta tu tumba buscando tu mirada,
llevando entre mis manos recuerdos del ayer,
y al ver tu nombre allí, mi alma quedó callada,
pues aún te sigo amando, no he dejado de querer.
Leí sobre tu lápida aquella frase hermosa,
que dice: “No estoy lejos, te sigo cuidando”,
y sentí que tu recuerdo, como una mariposa,
volvía hasta mi pecho suavemente volando.
Te hablé como otras veces, aunque estabas ausente,
contándote mis penas, mis sueños y soledad,
y por un breve instante sentí tus brazos nuevamente,
como si aún me abrazaras con ternura y bondad.
Cuando miré tu nombre, la nostalgia me abrazó,
y una lágrima triste cayó sobre las flores,
porque pasan los años y este amor nunca acabó,
y recuerdo aquellos días cuando calmabas mis dolores.
Quizá tú desde lejos me sigues contemplando,
cada paso que doy, cada noche al dormir,
y aquella frase tuya me sigue acompañando:
“Soy un ave, soy una nube, nunca dejé de existir.”
Hoy me fui de tu tumba, pero no de tu vida,
porque llevaste contigo una parte de mi ser,
y aunque el tiempo pretenda borrar tu partida,
te amaré desde lejos hasta volvernos a ver.
02/09/1957 – 08/02/2022
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Autor:
Federico Mendo Sánchez (
Online) - Publicado: 17 de septiembre de 2026 a las 17:18
- Comentario del autor sobre el poema: El poeta le canta a su amada que partió muy temprano al llamado de Dios
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

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