Deslizo lento mi boca
por tu espalda de canela,
tu piel de luz me desvela
y el ansia pura me aloca.
Si el deseo nos convoca
en la penumbra ardiente,
voy bajando suavemente
a esa fruta tan jugosa,
donde la flor más dichosa
se abre al roce de la fuente.
Desciendo con dulce calma
al monte de tu gemido,
un valle del todo fundido
donde se entrega tu alma.
Tu cuerpo busca la palma
de mi mano que te explora,
mientras la noche devora
las prendas que en suelo caen,
y dos caderas se atraen
al compás que el pecho mora.
Muerdo el frutal encendido
que en el centro se te anida,
haciendo brotar la vida
con un suspiro rendido.
Queda el templo bendecido
en el roce más profundo,
donde en tu humedad me hundo
al ritmo de tu respirar,
y en ese íntimo altar
juntos quemamos el mundo
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Autor:
Loiiz. (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 17 de septiembre de 2026 a las 10:41
- Categoría: Erótico
- Lecturas: 1

Online)
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