Dos mantecados,
una mesa desierta,
el arbol ya mudo,
titilando alguna luz,
una zambomba que ya
yace, duerme, en el fondo
de un cajón, y yo,
mis primos, mis bróderes
sobre un jergón excitado,
ilusionado, impaciente.
Nuestro padres suspiran
de gusto nuestra tregua,
disponen un plato con galletas
y un vaso de agua
por si tienen sed, ellos,
el árbol, natural, del huerto
del vecino, vuelve a titilar
como faro que les guía. y yo,
mis pri... callados, obedientes,
respetando el quehacer
de quienes, ya sabemos, hacen
lo que tienen que hacer.
Dos mantecados, en el centro
de un cuadro de cartón,
La Estepeña, virgen
de la Macarena en el anverso,
mi padre —me contaron—
los sumó al plato de debajo
el árbol, ventana abierta, frío
de un diciembre ya adentrado,
y yo, mis pri... mis her...
conteniendo las ganas
de saltar, de sorprender.
-
Autor:
Albertín (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 17 de septiembre de 2026 a las 07:56
- Comentario del autor sobre el poema: Ese trozo de vida, de vivir, donde se daría la vida por vivir.
- Categoría: fecha-especial
- Lecturas: 1

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