Soy un cobarde

Albayeros

Soy un cobarde.

 

Las noches que te busqué en el fondo de un vaso demostraron mi cobardía; que en mi corazón había alcohol y no sangre, y que si mi boca sangraba, era porque tú la habías mordido.

 

Pero ¿qué más da?

Tú no amarías a este borracho, con delirios de grandeza.

No amarías a este bohemio con delirios de amor.

 

Porque al suave tacto de aquel pétalo,

de aquella flor que no te di,

me acordé del filo de tus dedos,

de tus días conmigo,

y que fueron más días sin mí.

 

Fui un cobarde al tratar de recuperarte,

porque era de valientes olvidar y dejar ir.

 

Pero aquel pájaro que observamos en aquella banca,

de algún modo me encontró,

y entre sus alas creí ver una pequeña esperanza.

 

Pero qué cobarde fui.

Acéptalo, lo fui.

 

Por decirte que te extrañaba con un vaso en mano y un lápiz en otra,

por confundir tu cabello con las hojas de aquel rosal,

por herir mis manos en las mentiras de aquella cantina

que prometió hacerme olvidarte.

 

Y cuando sonó aquella canción que me recordaba a ti,

bailaste conmigo.

Y yo, avergonzado, aún tenía la botella en la mano,

pero te abracé de tal forma

que deseé que el baile fuera eterno.

 

Pero fue raro, ¿sabes?

 

La botella se acabó.

No sé por qué.

No había nadie que tomara de ella,

ni siquiera yo.

 

Bailando contigo,

lo primero que odié fue el alcohol

antes que la mentira de que en realidad bailaras conmigo,

porque recuerdo que no te gustaba que bebiera.

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  • Autor: Albayeros (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 17 de septiembre de 2026 a las 01:19
  • Categoría: Triste
  • Lecturas: 1
  • En colecciones: Cartas a K.


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