NOCHE SIDERAL.
Mientras confinado está el cielo,
en su reflejo endrino.
¡ Yo aún estoy aquí !
Durante cada momento sustraído.
Desde cada reciente retardo,
que otorga callada intención.
En oscura semilla palpitante,
sedienta de dulce ilusión.
Por un devenir más preciso,
deseado con frecuente inspiración.
•
Honda es esta noche sideral,
fraguada en suspiro prohibido.
Cuando se hace humedo polvo,
está fría gravedad.
Que intenta emular sin voz,
toda metodología abstracta.
¡ Pero poco funcional !
En un mundo que exhala,
con esfuerzo vulnerable.
•
Donde toda clásica,
pincelada incorrecta.
Se mitiga en esta permitida misiva.
Con tan intencionada
y secreta fantasía.
En ese perpetuado
océano intemporal.
Conquistador de ambiguas,
soledades tan enormes.
•
Se instaura aquí, de improviso.
Un suave vaiven de alivio,
en esta fugada brisa placentera.
Con un visual escenario refulgente,
sumergido en cálida arena silente.
Tan perseverante en su propia
resonante advertencia.
De como lo pactado con sosiego,
estaciona evocaciones intensas.
•
Pero nunca es suficiente regocijo,
con lógica perspicaz.
Toda esa fascinante nivea ligera, con tanta trascendencia pasajera.
Convertida en solitaria quimera.
Que intenta cicatrizar
con demasiado olvido.
Todo un suplicante silencio.
Desde una escurrida monotonía.
Que nunca parece nombrar...
aquella lentitud que muere.
•
Intento definir un último
aliento infundido.
Que me acerca a tu tibia ligereza.
Como eco imprevisto,
en cualquier urgente latido.
Tan significante de envolvente
sutileza cautivante.
¡ Que en mí !
Todavía se queda.
•
Quema y arde la noche,
sin todavía arder la llama.
Que emerge solitaria,
desde un oculto contraste.
Donde no olvida lo eterno,
de este aliento tan callado.
Esa íntima nostalgia...
Ausente de un leve tacto,
que aún pulsa con demora.
•
No es ingenio factual,
conjurando elegante fortaleza.
Sobre arduas páginas
que nunca faltan.
En cada imaginaria ecuación.
Intentando decir,
lo que aun se calla.
Cuando se oprime la voz.
•
¡ Cuanto duele !
La indolente espina que censura.
Cuando retuerce ese nudo,
envuelto en oscuridad.
Que nubla la mente,
de cualquier razonamiento.
Mientras una tristeza inexplicable,
parece quedarse sin aliento.
Durante un atardecer moribundo,
que duele con presagiado desaire.
•
Pero es tiempo convencido,
ese minuto que espera.
Un delicado fragmento vivible,
que envuelva la vida entera.
Para acoger lo imposible,
de una estación mutante.
Que es exención pactada,
con ajustada inserción.
¡ Que nunca se queda !
¡ Pero sí... se hace memoria !
Autor. Consuelo Sanchez.
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Autor:
Sheilo Sanz (
Online) - Publicado: 16 de septiembre de 2026 a las 11:35
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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